09/08/2017

Etiopía

Acabamos de regresar de nuestro viaje por África. Éste primer destino nos encaminaba hasta Etiopía. Y la verdad es que ha sido sorprendente. Antes que nada, dar las gracias a esa veintena de “blanquitos” que nos acompañaron en la aventura. ¡Gracias por vuestra disponibilidad y compañía, ha sido un placer compartir este viaje juntos! ¡Cuántos recuerdos nos traemos en la maleta del alma!

Ha sido un viaje agotador… Hemos hecho miles de kilómetros por carreteras llenas de animales, pistas de tierra, por montañas, sabanas… Hemos tomado 4 vuelos internos para llegar a todos los lugares que deseábamos visitar. Pero mereció la pena. Lalibela, la cuna de la espiritualidad cristiana con sus Iglesias en la roca, nos enmudeció a todos.

Tuvimos la suerte de asistir a la celebración de la Virgen María y fue una explosión de fe y devoción. Y allí estábamos para sentirlo, mezclados con todos los devotos. Axum y, su obelisco, el más grande del mundo, nos volvió a dejar sin respuestas. ¿Cómo lo hicieron, como lo transportaron, quien lo hizo?

Y contemplar la sede del “Arca de la alianza", fue todo un privilegio. A los hombres nos permitieron entrar en el convento y ver la Iglesia más cercana al lugar donde custodian la sagrada reliquia. Más privilegios. Ya en el sur… las tribus: los Hamer, los Ari, Bana, Erbore, Tsemay, nos regalaron con su presencia. Bueno, regalar no del todo, había que pagar por hacerles fotos. Eso fue un poco deprimente. Esas tribus, por nuestra culpa, la de los turistas, visitantes, viajeros, se han convertido en “seres de feria”. Se engalanan para la visita y, se disputan quien se hace más fotos. Una pena. A pesar de ello, pudimos visitar sus poblados en medio de la sabana y fue aleccionador.

Con un gusto agridulce subimos a la capital. Y allí fue triste comprobar los miles de seres que viven hacinados, en medio de la pobreza, disputándose un poco de fortuna. Miles de engañados por las luces del desarrollo. Cuanto bien harían en regresar a sus aldeas, en los campos y revivir con dignidad, aunque no tuvieran algunos de los inventos modernos. Mejor en el campo con dignidad, que en la ciudad con miseria. Eso creo al menos. Pero este mundo moderno engaña a todos con promesas inútiles y falsas.

Al final, el resumen, lo pondría una compañera. “LA SEÑORA” la llamo yo, por su porte, empaque y dignidad.

Los etíopes son como luces en los caminos para llenar de color África

Con eso nos quedamos, con su luz, con sus sonrisas, con esos paisajes “ Made in Africa” con Lucy, nuestra abuelita, con la cuna de la humanidad y, con la luz de la espiritualidad del “Arca de la alianza”. Ha sido un muy buen viaje. Gracias a Fekadu, nuestro anfitrión en Etiopia y, a la familia de Karnak Travel que, una vez más, velo para que todo estuviera en su lugar. ¡Gracias!

Ya en España. Nos preparamos para la siguiente cita. Nos esperan en India y Nepal… Ya os contaré. Feliz semana y a seguir disfrutando de este calorcito tan rico. ¡Luego dicen del cambio climático!

Feliz semana

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