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Miguel Blanco
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10/07/2016
Chamanes
Hace días que no paso por aquí. Exceso de trabajo. Hemos de dejar todo listo para los próximos meses.
Eso nos ha mantenido muy liados. Tanto que ni echando mil horas al día somos capaces de rematarlo.
Nos esperan algunos viajes a tierras lejanas, reencuentros con gentes de la familia, personas a las que hace mucho tiempo que no veíamos.

Regreso a ese lugar de mis deseos.
De cuando era muy pequeño.
En aquel tiempo tenía una bola del mundo y, le daba vueltas. Al pararla, siempre lo hacía en el mismo lugar: Selva del Petén.
No tenía ni idea de donde estaba ese recóndito lugar.
Pasaron muchos años y descubrí que era en Guatemala y, dentro de esa selva: La ciudad de las voces: Tikal.

Hacia allí encaminamos nuestros pasos en el próximo mes.
Guatemala es tierra de chamanes.
Son de los pocos habitantes, de esa parte del mundo que, aún conservan intactas sus tradiciones, sus costumbres ancestrales.
Ese respeto por la tierra, por los elementos, por los seres vivos.
He vivido muchas aventuras allí.
Algunas en compañía de chamanes.
De esos que no te piden nada, que no comercian con su sabiduría.
De esos, como cuenta Paloma Navarrete, que pasó allí algunos años de su vida que, son capaces de convertirse en jaguares.
Y nos vamos a su encuentro.
Siempre me he sentido muy unido a esa cultura.
Soñaba de pequeño con poder viajar hacia el Petén y ver esa selva, esa ciudad mágica de los mayas.
En la universidad, cuando estudiaba, algunos compañeros, hoy famosos directores de cine, me llamaban "El Chamán". Decían que era capaz de averiguar las preguntas que iban a salir en los exámenes.
¡Qué equivocados estaban!
A veces me preguntaban qué iba a salir en algún examen y, yo a boleo, les decía tal o cual pregunta.
¡Resulta que, a veces, acertaba!
De ahí mi sobrenombre de: "El chamán".
Supongo que también influiría la pinta que llevaba entonces... Pelo largo y adornos, poco dados en esta parte del mundo.

Nunca me he sentido como tal. ¡Ojalá tuviera una décima parte de la sabiduría, del respeto, del conocimiento del mundo que tienen ellos!
Y como no lo tengo y, aún estoy en edad de aprender, viajo a su lado.
A ver si me pega algo de ese secreto que poseen.
A ver si mi mente ofuscada de occidental, comprende algo de su sencilla sabiduría.

Chamanes... esos seres que creen que los sueños se hacen realidad.
Esos que dicen que: Creer es crear.
Nos vamos de viaje a su encuentro.
Os seguiré contando.

Mientras feliz semana.
Y a disfrutar de este calorcito veraniego que nos sacude los esqueletos.
Miguel Blanco
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